Las plataformas fiscales de Provincias Unidas y del Gobierno Nacional muestran planteos distintos sobre la administración de recursos, equilibrio presupuestario y distribución a las provincias. Mientras la coalición provincial prioriza un federalismo equitativo con incentivos para la producción, el Ejecutivo nacional apuesta por la austeridad y el control del déficit para estabilizar la economía.
En la previa a las elecciones legislativas, Provincias Unidas y el Gobierno Nacional presentan visiones divergentes en materia fiscal, que reflejan sus diferentes conceptos sobre cómo gestionar la economía argentina.
Provincias Unidas propone un equilibrio fiscal basado en la justicia social y con mayor autonomía para las provincias. Desde esta coalición se plantea una reforma tributaria que favorezca la producción, la inversión y la formalización del trabajo, con énfasis en un sistema impositivo más justo que impulse el crecimiento regional. Además, reclamar una distribución más equitativa de recursos para fortalecer el interior y dinamizar la infraestructura, la educación y la salud con un Estado eficiente pero con capacidad de inversión.
Por otro lado, la plataforma fiscal del Gobierno Nacional se centra en mantener un estricto control del déficit fiscal, con políticas de austeridad orientadas a la reducción del gasto público, la eficiencia administrativa y la transparencia. Su presupuesto 2025 prioriza la estabilidad macroeconómica a través de un ordenamiento riguroso del gasto y la reducción progresiva de la deuda pública. Se mantiene un esquema más centralizado en la distribución de recursos y un enfoque en la simplificación y modernización del Estado para garantizar la sustentabilidad económica.
En cuanto a la deuda, Provincias Unidas abogan por la transparencia y financiación que promuevan inversiones públicas productivas, mientras que el Gobierno fija como prioridad la sostenibilidad y el control del endeudamiento para no comprometer la estabilidad financiera.
En resumen, Provincias Unidas impulsa una agenda fiscal con peso fuerte en el federalismo y el desarrollo productivo, buscando un equilibrio que integre justicia social y autonomía provincial. El Gobierno Nacional, en cambio, enfatiza la austeridad, el control del déficit y la estabilidad macroeconómica como bases para la recuperación económica a largo plazo.
Esta disparidad marcará el debate político y económico de cara a los próximos años, con propuestas que prometen una disputa clave por la dirección del país.