Este lunes por la mañana, el grupo de «Vecinos Autoconvocados» junto a integrantes de «Vecinos por Punilla” se concentró pacíficamente frente al edificio municipal de La Falda para expresar su profundo rechazo a los recortes que vienen afectando al sistema de salud local.
La manifestación, que reunió a varias personas, tuvo como eje la defensa del hospital municipal y del derecho a una salud pública digna.
Los presentes entregaron una nota formal, firmada por numerosos vecinos, en la que se exige la inmediata revisión de las medidas implementadas por el Ejecutivo local, denunciando la reducción de sueldos, el recorte de horas laborales y la disminución de personal en distintas áreas del hospital.
“Estamos defendiendo algo que nos pertenece a todos: la salud pública. No podemos permitir que se siga desmantelando un servicio esencial para la comunidad”, expresó uno de los manifestantes.
La concentración, aunque pacífica, dejó en claro el creciente malestar social ante lo que muchos consideran un vaciamiento progresivo del sistema sanitario local.
Desde hace meses, trabajadores de la salud y usuarios del hospital vienen alertando sobre la falta de insumos, la sobrecarga de trabajo y la precarización de las condiciones laborales, en un contexto donde el municipio parece optar por el ajuste antes que por el fortalecimiento del sistema.
Los manifestantes señalaron además la falta de diálogo y de respuestas concretas por parte de las autoridades municipales.
“No hay voluntad política para mejorar las condiciones del hospital. Todo se está haciendo a espaldas de los vecinos”, remarcaron.
La movilización frente al municipio de La Falda se suma a una serie de reclamos que vienen repitiéndose en distintas localidades del Valle de Punilla, donde la crisis sanitaria y los recortes presupuestarios ponen en riesgo la atención básica de miles de ciudadanos.
Con carteles y una consigna clara —“La salud no se ajusta”—, los vecinos reafirmaron su compromiso con la defensa del hospital público, advirtiendo que las protestas continuarán si no se escuchan sus reclamos.
“La salud es un derecho, no un privilegio. Si el Estado municipal no cuida lo esencial, los vecinos tendremos que recordarle cuál es su deber”, concluyó uno de los participantes de la movilización.