Villa Giardino atraviesa uno de los momentos más tensos de los últimos años. Según reclamos y relevamientos realizados por vecinos y plataformas comunitarias como Vecinos en Alerta, la localidad registra entre seis y siete robos por semana, con viviendas violentadas, propiedades desvalijadas y pérdidas económicas que, en algunos casos, superan el ahorro de toda una vida.
Los habitantes sostienen que la situación se volvió “insostenible” y que la tranquilidad característica del pueblo serrano quedó atrás. En los últimos meses, detallan que se repiten episodios de ingresos forzados, roturas de puertas y ventanas, saqueos internos y robos cometidos incluso durante horarios en los que las casas se encontraban ocupadas.
A pesar de la preocupación creciente, señalan que ni el municipio ni las autoridades policiales han brindado soluciones concretas, más allá de comunicados generales o promesas que, según los vecinos, “no se reflejan en la calle”.
Vecinos hartos: “Ya no se puede vivir así”
“En Villa Giardino ya no queda nada de la paz que teníamos. Es robo tras robo, semana tras semana. Entraron a casas de personas mayores, a viviendas familiares y a comercios. Rompen todo, se llevan todo, y nadie da ninguna explicación”, expresaron desde el grupo de vecinos.
Las palabras que más se repiten entre los frentistas son las mismas: miedo, impotencia y abandono. Quienes residen en los barrios más afectados aseguran que ya no pueden dormir tranquilos, que sus hijos tienen temor constante y que muchos evaluaron mudarse ante la falta de respuestas.
Otros testimonios remarcan que el número de robos no solo aumenta, sino que la violencia con la que se cometen también escala, generando un clima de incertidumbre permanente.
55% de aumento en la inseguridad, según relevamientos comunitarios
De acuerdo con las estadísticas elaboradas por Vecinos en Alerta, basadas en encuestas voluntarias y reportes realizados por los propios habitantes, la inseguridad en Villa Giardino se incrementó un 55% en lo que va del año.
Estos números, si bien no provienen de fuentes oficiales, reflejan la percepción social de una localidad que siente haber quedado desprotegida. Los vecinos reclaman que ni los patrullajes ni el sistema de monitoreo urbano se adaptan al nivel actual de criminalidad, y que muchas denuncias “no tienen seguimiento”.
Desconfianza y exigencias al municipio
La crítica principal apunta al sistema de seguridad local, acusado de estar desactualizado, falto de recursos y sin capacidad de respuesta frente a una ola delictiva que, según los vecinos, se vuelve más agresiva cada mes.
“Nos dicen que están trabajando, pero nosotros somos los que sufrimos las consecuencias. Las casas quedan destruidas, la gente pierde todo, y lo único que tenemos son promesas. ¿Cuánto más tenemos que esperar?”, manifestaron integrantes del movimiento vecinal.
Los habitantes insisten en que se implemente un plan serio, sostenido y con resultados visibles: más presencia policial real —no solo formal—, cámaras funcionales, refuerzos en horarios críticos, iluminación en zonas vulnerables y respuestas inmediatas tras cada denuncia.
Una comunidad en alerta
Mientras esperan soluciones, muchos vecinos comenzaron a organizarse por su cuenta mediante grupos comunitarios, rondas de vigilancia barrial y adquisición independiente de sistemas de seguridad privada.
Lo que antes era una comunidad turística tranquila, hoy se enfrenta a una crisis que, según los propios habitantes, amenaza su vida cotidiana, su economía y su bienestar emocional.
“Villa Giardino no merece vivir así. Queremos volver a sentirnos seguros en nuestras casas. Necesitamos respuestas ahora”, concluyen los vecinos.