El Gobierno nacional decidió desmantelar el Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas (PNCC), una política sanitaria creada en 2008 que coordinaba la atención y derivación de niños con cardiopatías congénitas en todo el país. La medida incluyó la no renovación de los contratos de los siete profesionales especializados que integraban el equipo técnico responsable del funcionamiento del programa.
La decisión se tomó sin previo aviso formal y fue comunicada de manera verbal o mediante mensajes administrativos en los que se informó a los profesionales que no estaban contemplados en la renovación contractual para el período 2026. Con estas desvinculaciones, el programa quedó sin su equipo técnico operativo.
El PNCC articulaba la atención de aproximadamente 4.000 bebés que nacen cada año con cardiopatías congénitas en Argentina. Cerca de la mitad de esos casos requiere intervención quirúrgica. A través del Sistema Integrado de Información Sanitaria Argentino (SIISA), el equipo evaluaba cada situación y coordinaba la derivación a centros de salud según el nivel de complejidad necesario.
Durante más de 15 años de funcionamiento, el programa desarrolló una red federal de 15 centros categorizados en distintas provincias, lo que permitía que los pacientes fueran atendidos en su lugar de origen cuando era posible o derivados a centros de mayor complejidad cuando el caso lo requería. También intervenía en situaciones sin diagnóstico prenatal y brindaba asistencia para estabilizar a pacientes críticos.
Según datos del propio programa, se realizaban alrededor de 800 cirugías anuales y se recibían más de 6.000 notificaciones por año. Con el tiempo, el PNCC amplió su alcance incorporando el seguimiento de embarazadas y el diagnóstico de cardiopatías fetales. En 2023 se sancionó además la Ley Integral de Atención del Paciente Cardiópata, que amplía la cobertura más allá de los 18 años, aunque la norma aún no fue reglamentada.
Tras la salida del equipo técnico, el programa quedó reducido a personal administrativo y a un asesor médico, sin la estructura profesional que permitía la evaluación clínica y la coordinación de derivaciones en todo el país. Especialistas advirtieron que esta situación afecta principalmente a pacientes de provincias con menor acceso a centros de alta complejidad.
El desmantelamiento del PNCC se produce pese a que la Ley 27.713, que respalda el abordaje integral de las cardiopatías congénitas, no fue derogada. Distintos colectivos de profesionales de la salud alertaron que, sin un equipo médico coordinador que analice casos, asesore a los centros y garantice derivaciones oportunas, el programa pierde su función esencial dentro del sistema sanitario.
La medida reavivó el debate sobre el rol del Estado en políticas de salud pública y sobre el impacto de las decisiones administrativas en la atención de enfermedades de alta complejidad, especialmente en la población infantil.