Vecinos de la localidad de Valle Hermoso y de algunas zonas de La Falda vienen denunciando desde hace semanas una situación que, según afirman, se repite año tras año: cortes recurrentes y totales del suministro de agua potable, que se extienden por varias horas y se producen varias veces a la semana. El reclamo se intensificó en los últimos días debido a que, pese a las lluvias abundantes registradas recientemente en la región, la falta de agua continúa afectando a numerosos hogares.
De acuerdo a los testimonios recogidos, el problema no solo radica en la interrupción del servicio, sino también en la percepción de un sistema que consideran deficiente frente a los aumentos aplicados en las boletas. Vecinos de distintos barrios señalan que los incrementos tarifarios no se reflejan en mejoras visibles ni en una mayor regularidad del suministro, lo que genera malestar y desconfianza hacia las autoridades y los entes responsables del servicio.
“Hace días que llueve, los ríos están cargados, pero abrimos la canilla y no sale nada”, expresó una vecina de Valle Hermoso, quien aseguró que en su barrio los cortes se repiten varias veces por semana y, en ocasiones, sin previo aviso. Situaciones similares fueron relatadas por residentes de sectores de La Falda, donde también se registraron interrupciones prolongadas, obligando a las familias a almacenar agua o a reorganizar sus rutinas diarias.
A este escenario se suman reclamos vinculados a la calidad del agua cuando el servicio se restablece. Vecinos manifestaron que, en distintas oportunidades, el agua llega turbia y con mal olor, lo que genera preocupación respecto a su potabilidad. Estos episodios no serían aislados: meses atrás, habitantes de Valle Hermoso denunciaron la presencia de gusanos en el agua que salía de las canillas, una situación que también fue reportada en la vecina localidad de Huerta Grande y que derivó en una fuerte alarma social.
En aquel momento, los reclamos motivaron pedidos de explicaciones y controles, aunque muchos vecinos sostienen que no hubo respuestas de fondo ni soluciones estructurales. “No es solo que falte agua, sino que cuando vuelve, no sabemos si es segura para consumir”, señaló otro vecino, quien remarcó que el problema afecta especialmente a personas mayores, niños y familias que no cuentan con medios alternativos para abastecerse.
En el caso particular de Valle Hermoso, el malestar se incrementó luego de que, semanas atrás, desde el municipio se anunciaran mejoras e inversiones en materia de agua. Según los vecinos, esas promesas aún no se traducen en cambios concretos en el servicio cotidiano. “Se habló de obras y de inversiones, pero en la práctica seguimos igual o peor”, expresó una vecina, reflejando una sensación compartida por muchos residentes.
Desde el ámbito municipal y los organismos responsables del suministro, hasta el momento no se difundió un comunicado oficial detallando las causas específicas de los cortes recientes ni un cronograma claro de obras o soluciones a corto plazo. No obstante, en ocasiones anteriores se ha señalado que el sistema de provisión de agua en la región enfrenta limitaciones estructurales, problemas de presión, mantenimiento de redes antiguas y un crecimiento poblacional que supera la capacidad instalada.
Mientras tanto, los vecinos insisten en la necesidad de respuestas claras, información transparente y soluciones de fondo que permitan garantizar un acceso regular y seguro al agua potable. El reclamo, que se repite cada verano y también en otros momentos del año, vuelve a poner en el centro del debate la situación del servicio de agua en el Valle de Punilla y la urgencia de inversiones sostenidas que acompañen las necesidades reales de la población.