Crisis interna sacude al PRO: fracturas y tensiones en busca de rumbo

El PRO enfrenta una crisis interna cada vez más profunda marcada por fuertes tensiones políticas y divisiones que ponen en riesgo la cohesión del partido a nivel nacional y provincial. La falta de una estrategia clara y las disputas por el liderazgo han generado un clima de fragmentación que alarma a referentes y militantes.

La controversia comenzó a intensificarse tras el polémico acuerdo electoral con La Libertad Avanza (LLA), que generó críticas a varias de dirigentes históricos del PRO como Esteban Bullrich y Juan Carlos Villalonga. Estos referentes manifestaron públicamente su rechazo al considerar que la alianza erosiona la identidad original del espacio y lo próxima a la derecha populista, además de reforzar la centralidad en la Ciudad de Buenos Aires en detrimento del interior del país. La situación se complica por la falta de avances en las cuestiones sociales que el partido solía defender, como los derechos de personas con discapacidad, lo que acrecienta el descontento.

En paralelo, en provincias clave como Córdoba, la figura del presidente provincial del PRO, Oscar Agost Carreño, está en el centro de la polémica. Su decisión de romper alineamientos y afiliarse a bloques políticos distintos al oficial del partido generó fuertes cuestionamientos internos. Agost Carreño defiende su gestión reivindicando su independencia y criticando a sectores del PRO por perder las banderas fundamentales, pero sus posturas han profundizado las divisiones y debilitado la imagen del partido en el interior.

Estas fracturas internas se suman a un contexto electoral complicado donde el PRO lucha por mantener su espacio frente al crecimiento de nuevas fuerzas políticas y una sociedad que exige respuestas claras. La ausencia de un liderazgo fuerte y consensuado complica la recuperación de la unidad y la definición de una hoja de ruta común.

El desafío para el PRO será superar las diferencias y reconstruir un proyecto político que recupere la confianza de sus bases, articulando las diversas regionalidades y renovando sus propuestas para enfrentar los desafíos electorales y sociales del presente.

La crisis interna del PRO demuestra la complejidad que atraviesa un espacio político que busca reinventarse y evitar la fractura definitiva que podría afectar su futuro en el escenario nacional y provincial.

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