Juan Saillén, referente del partido FE y figura ligada al sindicato Surrbac en Córdoba, se encuentra en el centro de un debate marcado por duras críticas y controversias. Su papel en la política provincial se ve atravesado por cuestiones judiciales y sindicales que impactan en la percepción pública de su gestión y del espacio político que representa.
Las críticas más severas no apuntan solo a Juan Saillén, sino más fuertemente a su entorno cercano, especialmente a Mauricio Saillén, líder del sindicato Surrbac. Mauricio enfrenta acusaciones formales por delitos graves como asociación ilícita, defraudación, usura y lavado de activos en el manejo del gremio de recolectores de residuos. En 2024, se intentó evitar un juicio abierto mediante una oferta económica millonaria, reprobada por la justicia y sectores fiscales que insisten en la necesidad de un proceso público. Estas acciones generan un contexto de sospechas e incertidumbre en torno a la transparencia y legitimidad del grupo que rodea a Juan Saillén.
En el plano político, Juan Saillén ha respondido a estas denuncias calificándolas de «agravios sin fundamento» y resaltando la labor social que el sindicato realiza, con atención a comedores populares y servicios comunitarios. No obstante, las acusaciones judiciales y denuncias de violencia y manejos irregulares en el sindicato constituyen un desafío importante para su imagen pública y la del partido FE, especialmente en un contexto electoral sensato.
Esta situación evidencia una compleja intersección entre sindicalismo, política y justicia en Córdoba, que pone en tensión la legitimidad de dirigentes vinculados a Saillén y el partido FE. Las repercusiones políticas de este escenario se mantienen abiertas y serán definitorias en el panorama provincial de cara a futuros procesos electorales.
El debate sobre Juan Saillén y su entorno refleja cómo las controversias judiciales pueden influir decisivamente en la dinámica política local, generando cuestionamientos sobre la gestión y el manejo del poder en espacios sindicales y partidistas.