Natalia de la Sota ha sido objeto de fuertes críticas desde diversos espacios políticos en la previa de las legislativas nacionales, especialmente por sus posicionamientos y rupturas internas en el peronismo de Córdoba.
Frentes opositores y exaliados la señalan por incoherencias, mientras la diputada insiste en su distancia del schiarettismo y en la necesidad de confrontar a fondo las políticas nacionales.
En la recta final hacia las legislativas de octubre, Natalia de la Sota se ubica en el centro de la escena política cordobesa, no solo por el peso de su apellido sino por los cuestionamientos que surgen desde distintos sectores.
Pablo Carro, referente del kirchnerismo en Córdoba, fue categórico al tildar a De la Sota de incoherente: “Fue parte del ajuste del cordobesismo y ahora se reivindica como resistente a Milei. Mucho no me la creo; votó el acuerdo con el FMI y la Ley Bases que permitió más recortes”.
A sus críticas se sumó Edgar Bruno —intendente de Río Cuarto y candidato de PAIS— quien remarcó que “de la Sota solo conserva el apellido de su padre y está muy cercana al kirchnerismo”, insistiendo en diferenciarla del exgobernador que le da nombre al espacio.
Tampoco faltan los señalamientos desde el exgobernador Juan Schiaretti, quien declaró abiertamente que “la lista de Natalia de la Sota es kirchnerista” y la alejó del tradicional peronismo cordobés.
Desde el entorno de De la Sota han buscado desacreditar estos reproches, asegurando que la legisladora “se ha mantenido coherente en sus votos y ha denunciado con firmeza el ajuste nacional”.
De la Sota, por su parte, eligió enfocar sus críticas al Gobierno nacional y a Javier Milei, a quien acusó de “deshumanizar la política y golpear a Córdoba”, además de calificar la eliminación de retenciones como “una estafa” que solo beneficia a grandes exportadores, mientras deja afuera a pequeños y medianos productores.
A raíz del último veto sobre la ley de financiamiento universitario, la diputada endureció su tono: “Tenemos que decirle basta a estos brutales ajustes de Milei. Defender la educación y los derechos de los cordobeses es la prioridad».
El escenario para Natalia de la Sota es desafiante y atraviesa una campaña donde los agravios y la polarización entre los distintos sectores del peronismo y el libertarismo prometen crecer.
Sus rivales advierten sobre posibles vínculos con estructuras nacionales ajenas al proyecto local, mientras la candidata sostiene que “la coherencia y la defensa de Córdoba” son sus ejes irrenunciables.
El desenlace electoral revelará si logra capitalizar el voto de los desencantados o si las críticas internas terminan erosionando su base de apoyo.