El presidente de Colombia, Gustavo Petro, respondió públicamente a las acusaciones realizadas por el mandatario estadounidense Donald Trump, luego de la captura de Nicolás Maduro en Venezuela. A través de un extenso mensaje publicado en la red social X, el jefe de Estado colombiano negó cualquier vínculo con el narcotráfico y lanzó un mensaje de defensa nacional frente a lo que consideró una escalada de amenazas desde Washington.
Las declaraciones de Petro se produjeron luego de que Trump lo calificara de manera despectiva, acusándolo de estar vinculado a la producción y venta de cocaína hacia Estados Unidos, y advirtiendo que “no lo hará por mucho más tiempo”. El tono de las expresiones del presidente estadounidense cobró especial relevancia en el contexto regional tras la intervención en Venezuela y la posterior detención de Maduro.
En su respuesta, Petro rechazó categóricamente las acusaciones y defendió su trayectoria personal y política. Afirmó que no es un presidente ilegítimo ni un narcotraficante, y señaló que su patrimonio se limita a su vivienda familiar, la cual aseguró continuar pagando con su salario como mandatario. Además, sostuvo que sus movimientos financieros son públicos y que no existe evidencia de enriquecimiento indebido.
El presidente colombiano también apeló a su pasado como exintegrante de la guerrilla del M-19 y recordó que abandonó la lucha armada tras el Pacto de Paz de 1989. No obstante, advirtió que, ante una eventual amenaza a la soberanía nacional, estaría dispuesto a asumir una defensa activa del país, aun cuando —según expresó— se trata de una situación que no desea.
En el tramo final de su mensaje, Petro convocó a la ciudadanía a respaldar a su gobierno frente a cualquier intento de intervención externa y pidió a las fuerzas de seguridad que actúen en defensa del orden constitucional. Asimismo, manifestó su confianza en el pueblo colombiano como garante de la estabilidad democrática y la soberanía nacional.
Las declaraciones del mandatario se suman a un escenario regional de alta tensión diplomática, marcado por el endurecimiento del discurso de Estados Unidos hacia varios gobiernos latinoamericanos y por el impacto político de la detención de Nicolás Maduro.