Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, comparecieron este lunes ante un tribunal federal del Distrito Sur de Nueva York, donde ambos se declararon inocentes de los cargos penales presentados por la Justicia de Estados Unidos. La causa quedó a cargo del juez Alvin Hellerstein y la próxima audiencia fue fijada para el 17 de marzo.
Durante la audiencia inicial, Maduro afirmó ante el magistrado que fue detenido en su residencia de Caracas y sostuvo: “Soy el presidente de Venezuela”. También señaló que desconocía los derechos que le fueron leídos al inicio del proceso judicial, a lo que el juez respondió explicándole que tiene derecho a contar con un abogado —incluido uno asignado por el Estado en caso de no poder costearlo— y a solicitar la libertad previa al juicio, salvo que existan fundamentos legales para rechazarla.
Maduro, de 63 años, se declaró no culpable de cuatro cargos federales que incluyen narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína a Estados Unidos y posesión de armas de guerra, entre ellas ametralladoras y dispositivos destructivos. Minutos más tarde, Cilia Flores también compareció ante el tribunal y respondió en español que se consideraba “no culpable, completamente inocente” de los cargos que se le imputan.
Según la acusación presentada por la fiscalía estadounidense, Maduro habría supervisado durante años una red internacional de tráfico de cocaína vinculada a organizaciones armadas y criminales, entre ellas cárteles mexicanos como Sinaloa y Los Zetas, las FARC colombianas y la organización criminal venezolana Tren de Aragua.
Repercusiones internacionales
Mientras se desarrollaba la audiencia en Nueva York, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas celebró una sesión extraordinaria solicitada por Colombia para analizar las consecuencias de la incursión estadounidense en Venezuela. En ese ámbito, el representante de Estados Unidos, Michael Waltz, defendió la detención de Maduro y la calificó como una “operación policial” destinada a hacer cumplir la ley por acusaciones de narcotráfico que, según afirmó, pesan sobre él desde hace décadas.
Waltz sostuvo que la operación no constituyó una ocupación militar y cuestionó que se considere a Maduro como un jefe de Estado legítimo. En su intervención, lo definió como un “narcoterrorista ilegítimo” y lo responsabilizó por acciones que, según Estados Unidos, habrían afectado la seguridad regional y a su propio país.
El funcionario aseguró además que existen “evidencias abrumadoras” que serán presentadas durante el proceso judicial y reiteró que Maduro no sería reconocido como presidente, sino como líder del denominado Cártel de los Soles, una estructura que, según la acusación, habría utilizado el narcotráfico como herramienta de presión internacional.
El juez a cargo de la causa
El proceso judicial está en manos del juez Alvin Hellerstein, magistrado federal senior del Distrito Sur de Nueva York, uno de los tribunales con mayor peso institucional en causas vinculadas al narcotráfico, crimen organizado y seguridad nacional. Con 92 años, Hellerstein cuenta con una extensa trayectoria en el sistema judicial estadounidense.
Designado juez federal en 1998 durante la presidencia de Bill Clinton, anteriormente se desempeñó como abogado del Ejército de los Estados Unidos y ejerció la profesión en el ámbito privado. De perfil reservado, continúa interviniendo en causas de alto impacto político y judicial.
El Distrito Sur de Nueva York ha juzgado en el pasado a otros líderes extranjeros acusados de delitos federales, entre ellos el expresidente de Honduras Juan Orlando Hernández, lo que refuerza la relevancia del tribunal que ahora entiende en la causa contra Maduro y su esposa.
Por el momento, no se ha confirmado quién asumirá la defensa privada de la pareja, un aspecto que podría incidir en el desarrollo inicial del proceso judicial que continuará en los próximos meses.